Fuiste un ángel caido del cielo, una estrella de la Vía Láctea con ganas de que alguien la amase. Permiteme decirte que caiste en el lugar adecuado, junto a mi. Caiste el ocho de enero en aquel lugar y me demostraste que vale la pena vivir por y para ti, me demostraste que no hay nada más bonito que un teamo susurrado al oido.

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