sábado, 29 de octubre de 2011
Tú y solo tú.
Sensaciones increibles, sentimientos infinitos, sonrisas que vale la pena mantener, ojos que vale la pena recordar, su cuerpo, su boca, su perfección... cosas que la vida te regala y que tienes que aprovechar. Fué un 8 de enero del siglo XXI cuando sentí un fuerte golpe en el pecho. Pudo ser cúpido con una de sus flechas, pudo ser un simple pinchazo, pudo ser incluso el boton de aquella camisa, pero no. No fue nada de eso, fue mi corazón que me avisó de que la mujer de mi vida estaba delante de mi, con una falda negra y una camiseta gris, con su mirada fija en la mia, con esa sonrisa que me conquistó... A raíz de ese día le doy gracias a mi corzón por ese golpe que me avisó y que me hizo entender lo que es de verdad la felicidad, la palabra amor se me queda hasta corta. Doy gracias a ese día. 8.01.2011(L)
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